23 febrero 2017

Mis traducciones: Tras las cámaras y El señor Conejo y su fábrica de chocolate

¡Buenos días! Igual esta entrada os extraña un poco, pues no suelo hablar de mi trabajo en este blog más allá de reseñar algunos de los libros que traduzco. Sí, supuestamente tengo un blog de traducción, pero hace tiempo que no lo actualizo; últimamente (y cuando digo últimamente me refiero a los últimos meses) me está costando más de lo normal llevar este al día, el número de entradas ha disminuido y también el de reseñas, así que, por el momento, quiero centrarme en Arte literario. La verdad es que antes de que existiera La memoria del traductor, de vez en cuando sacaba aquí algún tema de traducción, ¿así que por qué no volver a hacerlo? Total, ambos temas están muy relacionados, porque de lo que os voy a hablar es de libros, al fin y al cabo, y de libros os quiero hablar hoy, en particular de mis dos últimas traducciones que han salido a la venta.

Una de ellas es Tras las cámaras, de Dahlia Adler, que salió a la venta el pasado lunes (me he fijado en que en Amazon aún no la tienen, aunque se puede comprar y te lo envían en cuanto tengan ejemplares). Ya publiqué en el blog la reseña de este libro, podéis leerla aquí. Es una novela muy juvenil, entretenida y romántica. Me gustó bastante y me parece una opción estupenda para pasar un rato agradable. Además, hay una bonita amistad entre las dos chicas que me encantó.

El señor Conejo y su fábrica de chocolate salió a la venta ayer, es el primer libro infantil que traduzco y la experiencia ha sido increíble. He traducido libros para edades comprendidas entre los ocho y diez años, pero nunca un libro para niños más pequeños. Es una monada, de verdad, y está lleno de color, ilustraciones y pollos (sí, pollos). Este ya lo tengo en casa (Tras las cámaras todavía no), pero aún no lo he visto porque me ha llegado a la casa de mis padres. Estoy deseando ver cómo ha quedado.

¿Qué tal? ¿Os llaman la atención? El primero me parece una opción estupenda para disfrutar de una bonita historia de amistad y otra igual de bonita de amor; y el segundo para leerlo con los más pequeños y disfrutar con ellos de las ilustraciones tan simpáticas y de estos pollos activistas.

22 febrero 2017

Leyendo: Tercero sin ascensor

Tan solo lo he empezado, he leído unas cuantas páginas, y ya he caído en sus redes. Ya leí Una vida M, de la misma autora, y me gustó, sobre todo por sus personajes, pero es que Tercero sin ascensor con muy poquitas páginas ya me está dando muy buena impresión. Impresión de que los personajes van a ser increíbles (¡si es que me parto de risa con Júlia!), impresión de que voy a encontrar situaciones entre amigas que me van a resultar familiares (¡y eso me encanta!) e impresión de que me lo voy a pasar pipa leyéndolo (como os digo, ya me estoy riendo y apenas lo acabo de comenzar). Empieza bien la cosa, pero que muy, muy bien.

Uno de los temas que se tratan en la novela es el fútbol, se va a disputar la final de la Liga, y, aunque no es algo que me llame la atención, tampoco me echa para atrás. No me gusta el fútbol, ¿vale?, y tal vez otra novela la evitaría por eso, pero es que tampoco soy de baloncesto, y en Una vida M, donde tanta importancia se le da, no me molestó en absoluto ni supuso un obstáculo a mi lectura del libro. Es más, estoy deseando ver cómo viven los personajes ese evento,  seguro que va a ser desternillante, porque me da que vamos a encontrarnos con hinchas de equipos contrarios, y Silvia es muy culé, pero mucho, mucho, y me parto de risa, porque está loca por Andrés Iniesta.

Total, que me parece que Tercero sin ascensor es justo lo que necesito: una novela divertida y que se lea muy bien, con unos personajes que me alegren el día. Igual tardo en leerla porque estoy compaginándola con otro libro que me corre un poco de prisa, pero tengo la impresión de que me va a encantar.

20 febrero 2017

Reseña: Tras las cámaras, Dahlia Adler

Tras las cámaras, Dahlia Adler
Traductora: Natalia Navarro
Editorial: Kiwi
320 páginas
La mejor amiga del instituto de Ally Duncan, Vanessa Park, podría ser la estrella del nuevo y genial drama adolescente de moda, pero Ally no está interesada en seguir los pasos de su mejor amiga en Hollywood. De hecho, lo único que siempre ha querido es ir a Columbia y estudiar en el extranjero, más concretamente, en París.
Cuando las facturas médicas de su padre amenazan con echar abajo su sueño, Ally accede a ser la asistente de Van en el set de rodaje para conseguir el dinero que necesita. 
Pasar tiempo extra con Van resulta divertido y conocer a su compañero y protagonista, Liam, es un bonus añadido. 
Todo es idílico hasta que el publicista de ambos actores arregla un encuentro entre Liam y Van para que «salgan» para los tabloides justo después de que Ally se haya besado con él por primera vez. Su acuerdo hará que tenga que decidir qué rol es capaz de interpretar. 
Si no puede actuar según las reglas de Hollywood podría perder a su mejor amiga, sus sueños y su primer amor.
(Sinopsis de la editorial)


Los Ángeles, Hollywood, famoseo, fenómeno fan... interesante, ¿verdad? Pues todo ello se mezcla en las páginas de esta novela, aunque también descubriremos una amistad muy bonita, la de Ally, la protagonista, y Vanessa, su mejor amiga y protagonista de una serie que pronto verá la luz. Ally y Van son amigas desde muy pequeñas y, a pesar de que no pueden ser más distintas y de que sus hobbies no se parecen en nada, a pesar de que Ally no podría llevar ni por asomo la vida de su mejor amiga y esta, a su vez, es más bien rebelde y no puede con los estudios, al contrario que la protagonista, las dos comparten un vínculo afectivo que las hace brillar cuando están juntas. Son inseparables y su amistad es indestructible, o al menos eso es lo que creen. La historia de Van y Ally me ha encantado y aún dudo si me parece mejor que la trama romántica, porque, aunque adoro las historias de amor, cuando leo sobre una amistad tan intensa y bonita no puedo evitar que me brillen los ojos.

Liam, el chico. Otro actor bastante famoso, al mismo nivel que Vanessa, aunque, en lo personal, muy diferente a la chica. Liam es más del estilo de Ally: le gusta estudiar, detesta Hollywood (a pesar de consagrarle su vida por motivos que ya iremos descubriendo) y disfruta más de una buena película con un bol de palomitas que saliendo de fiesta. Es imposible que estos dos no se sientan atraídos el uno por el otro, pero la vida que lleva una persona famosa, una celebrity, no es fácil de seguir, más aún cuando tú eres una persona del montón, como Ally. Su historia no estará exenta de dificultades que los separarán, de inseguridades. 

Me ha gustado mucho la trama romántica porque Liam me ha llegado al corazón; es un chico dulce y muy bueno. Ally, por el contrario, no me ha gustado tanto. Bueno, en realidad sí, pero hay muchos aspectos de ella que me han sacado de quicio. Entre sus virtudes está que es una chica muy familiar, que se preocupa mucho por su padre enfermo, que adora a su hermana pequeña, que ayuda a su madre en una situación complicada; me gusta que tenga las cosas tan claras, que luche por un objetivo como es estudiar en una universidad en concreto contra viento y marea; que, a pesar de no compartir sus gustos, se muestre tan amiga de Van. Por otra parte, Ally es una chica exasperante en muchos sentidos: es insegura hasta decir basta y es la típica de hoy lo entiendo pero mañana ya no me acuerdo (es decir, que hoy sí, mañana no, pero ahora te veo y sí otra vez, pero entonces me entero de esto y ya no)... ¡uf! Ally me ha caído bien, en serio, pero que me ha sacado de mis casillas en muchas partes de la novela es algo innegable.

Últimamente estoy viendo muchas novelas que tratan sobre temas similares a este; persona corriente que sale con un famoso; yo ya he leído unas cuantas. No obstante, a pesar de haber leído sobre el tema, Tras las cámaras me ha gustado bastante y se diferencia un poco de las anteriores en que cobra mucha importancia la trama de la amistad de estas chicas. También hay un tema al que se le da mucha importancia en el libro y que está muy a la orden del día: el racismo en Hollywood; cómo se sigue recurriendo al mismo patrón de persona y se deja de lado a otras minorías o mayorías menos populares, gente de otras razas, mujeres y hombres menos atractivos, etc. Me ha gustado que la autora haya aprovechado este libro para hacer esta reivindicación en favor de todas las culturas y razas en lo que a Hollywood respecta.


Tras las cámaras es un libro fresco, entretenido, de esos que lees para pasar un buen rato, sin buscar grandes aventuras, sin esperar descubrir un mundo, con el objetivo de pasar unas horas agradables y disfrutar de una bonita historia de amor adolescente y de otra todavía más bonita de amistad.