29 mayo 2017

Duelo de cubiertas: Imperfectos

¡Hola! Hoy quiero recuperar una novela que leí hace tiempo con la excusa de que estoy leyendo su segunda parte y hacer un duelo de cubiertas con la portada original y la española. Estoy hablando de Imperfectos, de Cecelia Ahern.


Vaya, ¿qué os parecen? Con toda sinceridad, a mí no me gusta ninguna de las dos, y qué pena, porque me parece que el libro está genial. La primera no estaría del todo mal si no fuera por la sello que hay en medio, cubriendo a la chica, que sí, tiene mucho significado en la historia (también aparece en la cubierta española), pero afea la imagen. La española... pues no sé, es rara, y no me gusta mucho. El fondo no está mal, pero el sello me parece horroroso, y, claro, es lo que destaca, así que... Además, no sé por qué, pero veo la cubierta española y me acuerdo de la saga Divergente. Si tuviera que quedarme con una, sería con la original, pero ya os digo que no me entusiasma. ¿Qué opináis vosotros?

26 mayo 2017

Ojala tuvieran segunda (o tercera) parte

¡Buenos días! Lo confieso, últimamente rehuyo de las sagas todavía más que antes, pero hay ocasiones en las que termino un libro y pienso: «lo que daría por una segunda parte». Y supongo que os habréis dado cuenta de que en el título pone también «tercera», y es que hay veces en las que ni con una segunda parte me quedo satisfecha. En las últimas semanas he leído novelas muy buenas y estos tres, en particular, me han dejado con ganas de más:


Tercero sin ascensor es una de mis lecturas más recientes y me lo pasé tan bien -¡TAN BIEN!- leyéndola que, ¡en serio!, me encantaría poder disfrutar de una segunda parte, sobre todo porque esta novela, que corta no es, narra un único día de los protagonistas. Cartas para Abril es la segunda parte de Firmado, Abril, y de ahí viene lo de la tercera parte. Estos dos libros cuentan la infancia, adolescencia e inicio de la vida adulta de Abril, la protagonista, y os prometo que me encantaría tener un nuevo libro en el que pudiera echar un vistazo a la vida adulta y como trabajadora de la chica. La orquídea prohibida me enamoró, es un libro absolutamente maravilloso, aunque esa no es la razón (al menos no únicamente) de que quiera una segunda parte. En este libro hay un viaje de aventuras a un país exótico, habla de los recolectores de plantas, y me parece que una segunda parte en la que se narrara otra aventura en otro país interesante estaría mejor que bien. 

24 mayo 2017

Reseña: El árbol de mi vida, Melanie Hudson

El árbol de mi vida, Melanie Hudson
Traductora: Natalia Navarro
Editorial: Libros de seda

Grace Buchanan siempre ha sabido que cambiaría su estresante trabajo de paparazzi por la tranquilidad de la casa en que transcurrió su infancia, St Christopher’s, pero nunca imaginó que sería tan pronto.
Durante la lectura del testamento de su madre, recién fallecida, se da cuenta de que apenas la conocía y que para recibir St Christopher’s en herencia deberá cumplir una única e incómoda condición: dejarlo todo durante dos semanas para viajar por el país con un extraño, Alasdair Finn.
Juntos seguirán las huellas de Rosamund, la madre de Grace, por medio de las cartas que les entrega el albacea del testamento. Cada una de ellas les llevará a un lugar y les contará una historia. Así, Grace irá descubriendo quién era su madre en realidad y de dónde procede ella, al tiempo que va conociendo al atractivo extraño que la acompaña. 
(Sinopsis de la editorial)


No puedo comenzar esta reseña con otras palabras que no sean: esta es LA novela, con mayúsculas. ¿Conocéis esa sensación cuando encontráis una historia que os llega tan adentro que no queréis pasar página y queréis quedaros anclados en ella para siempre? Eso me ha sucedido a mí con El árbol de mi vida. No sé si es porque, al haberla traducido yo, la he vivido más intensamente, he descubierto a estos personajes muy poco a poco y he vivido su romance a paso muy lento. No sé si es porque realmente es una historia espectacular o es que yo la he idealizado. Pero lo que sí sé es que la he leído poco a poco (a ritmo de traducción) y la he leído del tirón más de una vez, y en todas las ocasiones (incluso sabiendo lo que va a pasar) he llorado y he reído, y me he emocionado, y se me ha parado el corazón, y me ha arrancado a ritmo frenético, y me he tenido que detener a respirar, y también a reflexionar. Seguramente no sea la novela perfecta, pero tiene una serie de ingredientes que la hace, sin lugar a dudas, especial:

1. La historia de Grace, la protagonista. Ella cree que es feliz, pero lo que realmente hace es vivir su vida a través del visor de una cámara, fotografiando escenas sin interés de personas que no le importan a nadie (o no deberían). Tiene que morir su madre para que se tome un respiro y se detenga a vivir la vida. Su evolución es completamente fascinante y muy creíble. Es un personaje maravilloso, una mujer de verdad, con sentido del humor, con problemas y que está atravesando un duelo importante por la muerte de su único familiar: su madre.

2. La historia de Rosamund, la madre. No podría quedarme con un personaje solamente ni tampoco con una historia, pero sí puedo decir que mis lágrimas (que han sido muchas) se han debido, sobre todo, a la historia de Rosamund. Ya ha muerto una vez que empieza la novela, pero gracias a las cartas que deja a Grace podremos conocer su historia, y menuda historia. No solo sus vivencias me han emocionado, también la sensibilidad con la que escribe a su hija. Es un tema duro, deteneos y pensadlo un momento: vuestra madre ha muerto y os deja cartas contándoos su vida anterior a vuestro nacimiento; leéis sus palabras, pero no podéis ver su cara, no podéis abrazarla ni buscar su consuelo. Y Grace, sin duda, la necesita, como cualquier hija necesita a su madre, sea cual sea su edad.

3. La historia de Alasdair, el chico de la novela. Puede que a este respecto la autora peque de haber construido a un personaje masculino demasiado perfecto, tanto que sí, enamora, pero no es del todo real. En este caso no me importa, porque Alasdair es maravilloso. Es un marine que trabaja para las fuerzas especiales y que no solo ha tenido que vivir experiencias feas (como cualquier soldado), sino que tiene un sentimiento de responsabilidad para con sus compañeros muy intenso, por lo que cualquier tragedia le afecta mucho. Alasdair acompaña a Grace en su viaje y, aunque no lo llegamos a conocer al cien por cien (esa es la espinita que me queda de la historia, no conocer mejor a Alasdair), sí vamos enterándonos poco a poco de su historia. El chico es todo lo que Grace puede soñar: guapísimo, protector, amable, divertido, fuerte, cariñoso, y es uno de los personajes masculinos de ficción más fascinantes que he leído últimamente.

4. El viaje. Me encanta leer novelas en las que los personajes hacen viajes. Y si el viaje es, en su mayor parte, por el Reino Unido, ya sí que no me puedo resistir. La ambientación de la historia es fantástica, los protagonistas recorren lugares muy especiales y eso, añadido al tono sensiblero que tiene toda la novela, hace que sea una lectura verdaderamente especial.

Tan solo se me ocurre añadir a esta (extensa) reseña que el ritmo de la novela es bastante constante y que se lee muy fácilmente. Es indiscutible que la historia engancha, pues conforme avanzas, no haces otra cosa que desear saber más (de Rosamund, de Alasdair) y hasta prácticamente el mismísimo final no se desvela todo, por lo que la lectura es un no parar constante. Cuántas lágrimas de todo tipo he derramado con El árbol de mi vida y qué sensación más bonita se me queda cada vez que termino de leerla.


El árbol de mi vida es interesante, es emotiva, es divertida, es entretenida y, encima, te descubre lugares bonitos, ¿qué más se puede pedir? Pues unos personajes fabulosos, que los tiene; una ambientación de diez, que la tiene; temas secundarios interesantes, que los tiene (todo lo relacionado con las Fuerzas Aéreas). Una novela maravillosa y, para mí, de sobresaliente.