Traductora: Concha Cardeñoso
Narradora: Nikki García
Editorial: Libros del Asteroide
352 páginas
Agnes, una muchacha peculiar que parece no rendir cuentas a nadie y que es capaz de crear misteriosos remedios con sencillas combinaciones de plantas, es la comidilla de Stratford, un pequeño pueblo de Inglaterra. Cuando conoce a un joven preceptor de latín igual de extraordinario que ella, se da cuenta enseguida de que están llamados a formar una familia. Pero su matrimonio se verá puesto a prueba, primero por sus parientes y después por una inesperada desgracia.
[Suspiro]. He dejado reposar esta lectura bastante tiempo antes de ponerme frente a la pantalla a escribir sobre ella. En ese tiempo no la he abandonado: la he recomendado, he investigado, he visto trescientas veces el tráiler de la película (que no, aún no he visto), he vuelto a recomendarla. Y hoy por fin me decido a escribir mis percepciones sobre el libro, cuando prácticamente todo el mundo ha hablado de la historia, aunque más bien de la del cine, no la de papel. Hamnet, no sé si empezar diciendo de qué trata, a quién hace referencia, de quién habla. Yo lo sabía cuando empecé el libro como posiblemente lo sepa casi todo el mundo, pero lo cierto es que en la novela no se especifica en ningún momento que Hamnet sea alguien real. De hecho, no se nombra al padre de Hamnet, nunca, en ninguna página; se hace referencia a él como el marido, el padre, el preceptor... pero no sabemos cómo se llama. Y me ha encantado, pues si yo hubiera abierto el libro sin saber nada sobre la historia, no habría sabido de quién habla. Pero Hamnet es una historia de ficción basada en unas personas reales, en una historia real, o todo lo real que puede asegurar la documentación. Sin embargo, aunque el personaje más conocido es el padre, ese de quien no conocemos el nombre en la novela, aquí, en la palabra escrita, la importante es ella: Agnes, la mujer de, la madre de, ella misma. Menuda mujer más grandiosa.
Hamnet es una novela inmensa, ya la describí así en una entrada en la que la recomendé. La historia es puro dolor, pero yo ya lo sabía y estaba preparada. De hecho, sabía lo que pasaba, tal vez por tanto bombo que se le ha dado a la película, y lo cierto es que lo que pasa no sucede hasta bien adelantada la historia, e incluso sorprende, no te lo llegas a esperar, no eso en particular. Pero cuando lo sabes, estás con el «ay» en la boca, con el corazón acelerado, con todo el cuerpo en tensión, porque sabes que vas a sufrir, y de qué manera. Pero la historia no es solo ese acontecimiento en particular, que ciertamente lo empaña todo, también es la vida de Agnes, de Agnes y el hombre sin nombre, de Agnes y su madrastra, de Agnes y sus hermanos, de Agnes y sus hijos. Sobre todo de Agnes y sus hijos. El libro intercala el presente con momentos del pasado. Nos presenta a sus hijos menores, la historia comienza con ellos, y a partir de ahí nos va contando todo sobre ella: desde su nacimiento hasta su matrimonio y su maternidad. Hasta la desgracia. Hasta su vida y la de su familia después de la desgracia. Cuántas lágrimas he derramado con esta historia, cuánto dolor he experimentado; hay escenas que te dejan sin aliento, que te cortan la respiración y te paran el corazón. He tenido que detenerme a respirar. He tenido que parar. He sentido muchísimo con este libro.
Algo que destacar también de la novela es lo bonita que está escrita. He disfrutado de su prosa pausada, de su ritmo tranquilo, de sus hermosas descripciones. Es una historia lenta, pero preciosa. Y yo, que no lo he leído, que lo he escuchado, solo tengo elogios y palabras bonitas para la narradora, Nikki García, que ha contribuido, y mucho, en que la historia me haya atrapado como lo ha hecho. Su trabajo es exquisito. He experimentado esa maravillosa sensación de querer más, de no poder dejar de leer, de no poder dejar de escuchar. Maravillosa Hamnet, maravillosa la autora, maravillosa la traductora y maravillosa la narradora.

Traductora literaria. Devoradora de libros. Con la cabeza en las nubes.






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