Ilustrador: Christopher Lee
Traductor: Javier Ruiz Taboada
Editorial: SM
14 páginas
Estos monstruos y fantasmas tan simpáticos te invitan a conocer su casa embrujada. ¿Te atreves a entrar?
Un divertido cuento en rima con pop-ups en cada página.
Se me cuela hoy la reseña de un cuento infantil cuando mi intención era publicar otra cosa, pero es que Halloween es mañana mismo y no quería que se me pasara la ocasión de hablaros de esta historia por si aún os apetece comprar algún libro de esta temática para celebrar la noche más terrorífica del año.
La casa embrujada ha llegado a casa hoy mismo y ya nos ha encandilado a todos. Esta mañana la leí con mi bebé, de diecisiete meses, y, ¡guau!, le ha encantado. A él no suelo leerle aún historias, solo vemos libros con poco texto, y la verdad es que este no tiene una historia como tal, sino la presentación de una casa con sus diferentes inquilinos. Tiene texto, no mucho, pero lo hay. Y a mi bebé le ha encantado. Claro, lo he teatralizado bastante, he puesto voces tenebrosas y le he hecho cosquillas y jueguecitos entre medias, pero hemos leído todas las páginas del libro y hemos visto las ilustraciones. Y es justamente por las ilustraciones por las que destaca La casa embrujada, pues todas las páginas tienen pop-ups y en ellas aparecen distintas partes de la casa con sus monstruosos habitantes. Qué maravilla visual.
A mediodía, a la hora de la siesta, le ha tocado el turno a mi mayor, de seis años, y también a él le ha sorprendido. Quizá es algo mayor ya para este tipo de libros, más que nada porque le gustan los cuentos más extensos, pero se ha detenido mucho para observar los diferentes detalles de las imágenes y le ha gustado.
Diría, por lo tanto, que la edad perfecta sería un punto medio entre las edades de mis dos hijos, unos tres o cuatro años, pero tengo la gran suerte de contar en casa con dos amantes de los libros y han disfrutado mucho de este cuento. Seguiremos aprovechándolo al máximo estos días con la festividad de Halloween, y creo que tendrá más éxito con mi bebé (eso sí, tengo que tener mucho cuidado, pues es un libro de pop-ups, un peligro para las manitas de un bebé, aunque él suele ser bastante cuidadoso). Es de tapa dura y el texto está rimado, lo que también es una ventaja con niños de edad tan corta.
En definitiva, pensaba que este libro sería solo para mi hijo mayor y resulta que nos ha encantado a todos. No tiene mucho texto, tan solo descripciones de las páginas, que no son muchas, pero tiene unas ilustraciones maravillosas, adorablemente terroríficas.

Traductora literaria. Devoradora de libros. Con la cabeza en las nubes.






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