13 agosto 2012

Bajo la misma estrella, John Green


Bajo la misma estrella, John Green
Traductora: Noemí Sobregués
Editorial: Nube de tinta
302 páginas

Hazel está enferma de cáncer y se encuentra en la fase terminal. Empezó por el tiroides y ahora le ha afectado a los pulmones, no es capaz de respirar por sí misma, tiene que llevar siempre un carrito con una bombona de oxígeno y, además, tienen que drenarle el líquido de los pulmones cada cierto tiempo. Hazel está deprimida, no sale de casa más que para ir al grupo de apoyo y porque su madre la obliga, no le gusta relacionarse con otros chicos y si fuera por ella solo dormiría y vería esos realities que tanto le gustan de la tele. Sin embargo, todo cambia el día en que Augustus llega al grupo de apoyo. El chico se muestra muy interesado por Hazel. Este ha tenido cáncer de huesos, le tuvieron que amputar una pierna, pero, por suerte, ya está curado. Augustus ayuda a Hazel a salir de su depresión, a vivir lo que le pueda quedar de tiempo, a ser feliz.


No tengo palabras para describir esta novela tan maravillosa. Tampoco las tengo para hablar de los personajes tan especiales que la protagonizan. Puede que me repita, pues ya definí la otra publicación de esta misma editorial con este mismo término, pero es que Bajo la misma estrella es, ante todo, una novela especial, simplemente maravillosa, brillante. Ahora, mientras escribo estas líneas, vuelven a mí recuerdos de lo que sentí leyendo esta historia, me acuerdo de fragmentos, de momentos, y se me llenan los ojos de lágrimas. De felicidad, de tristeza, qué más da: de emoción. Emoción, esa palabra que tanto valor tiene para nosotros, los amantes de las buenas letras; un sentimiento que, cuando lo experimentamos, nos llena por completo y nos hace pensar: mereció la pena, porque un libro que es capaz de emocionarnos es un libro que merece sobrevivir al paso del tiempo, no caer en el olvido (como Augustus, como Hazel) y Bajo la misma estrella se quedará en mis sentidos durante mucho, mucho tiempo. 

-¿Te sientes mejor? -le preguntó.
-No -murmuró Isaac jadeando.
-Es lo que pasa con el dolor -dijo Augustus. Volvió la mirada hacia mí y añadió-: Hay que sentirlo.

Otra historia de cáncer. Puede que muchos de vosotros penséis eso al abrir este libro o al leer su sinopsis, y no lo voy a negar: efectivamente, es así. Sin embargo, ¿qué puedo decir para convenceros de que esta no es, precisamente, otra historia de cáncer como las demás? Como bien dice Hazel cuando se refiere a su novela preferida, Un dolor imperial, las historias de niños con cáncer suelen estar muy estereotipadas, suelen tratar de niños fuertes cuya rabia les hace crear asociaciones benéficas contra el cáncer, o, añado yo, historias en lo que lo más duro es ver lo mal que lo pasa la pareja del enfermo porque el amor de su vida va a morir, o historias en las que la familia se empeña en que su hijo cumpla todos los sueños de su vida antes de fallecer. Suelen ser historias edulcoradas, en las que lo más duro es ver lo mal que lo pasa la gente de alrededor, pero en las que no se adentra demasiado en la enfermedad en sí. Bajo la misma estrella es una historia muy cruda: Hazel no es una persona demasiado fuerte, tampoco es una llorica, pienso que su comportamiento es el más creíble en una chica de diecisiete años que sabe que va a morir desde que tiene trece, no tenemos la depresión, la angustia y la tragedia del principio de la enfermedad, pero tampoco la aceptación total y la espera del final de la enfermedad. Claro que Hazel tiene sus momentos peores, tiene sus preguntas y sus por qué a mí, pero, ¿no es esto lo más normal del mundo en una persona en su situación? Ya nos avisa el autor de que todo es ficción, incluso el tratamiento de la protagonista es inventado, pero podemos hacernos una idea de cómo es el día a día de una persona enferma de cáncer, de cómo son sus sentimientos, de lo triste que es ser diferente a los demás y que todos te compadezcan o se queden mirándote. Me pregunto si el autor ha vivido un caso similar, si ha tenido a algún familiar que pase por lo mismo que Hazel, pues admiro su empatía y la credibilidad de la que ha dotado a los personajes de esta historia.

-Cariño -me interrumpió mi madre-, ¿qué te pasa?
-Que soy como... como una granada, mamá. Soy una granada, y en algún momento explotaré, así que me gustaría que hubiera el menor número de víctimas posible, ¿vale?

Basta ya de hablar de Hazel, y pasemos a los demás personajes. Augustus, ¿qué puedo decir de él? Es la luz de esta novela. Augustus hace que Hazel tenga ganas de vivir, sea feliz y cumpla el sueño de su vida, conocer a Peter van Houten, el autor de su novela preferida. Augustus tuvo osteosarcoma, le amputaron la pierna, pero le aseguraron que tenía un 80% de probabilidad de sobrevivir. Ahora está curado y se ha enamorado profundamente de Hazel, su Natalie Portman de V de Vendetta. Tiene un sentido del humor muy especial, una sonrisa maravillosa y sus inteligentes conversaciones con Hazel harán las delicias de cualquier lector. Los dos saben cómo reírse de sí mismos y cómo sacar una sonrisa. Otro personaje entrañable es Isaac, un chico con cáncer de ojos que se ha quedado ciego. También es del grupo de apoyo, es amigo de Augustus y un personaje que, al igual que los protagonistas, me ha enamorado. Isaac pasa por un momento delicado, pero el autor sabe cómo sacarnos una sonrisa incluso en el momento más tenso, en la situación más angustiosa, en este caso, con las rabietas de este personaje y con la reacción de Augustus y Hazel ante ellas. Son unos cuantos los personajes secundarios de la novela, pero de ellos me gustaría destacar a dos: el padre de  Hazel, que me ha conmovido con su lágrima fácil y Peter van Houten, el autor de Un dolor imperial que, al principio me sacó alguna que otra carcajada, pero después sentí una grave repulsión hacia él y sus palabras (pero, por otra parte, creo que su personalidad es un elemento muy importante en la novela, es algo así como la voz del pueblo: él dice lo que mucha gente piensa pero todos enmascaran tras una sonrisa de lástima).
Un aspecto que me ha gustado es que una parte de la novela esté ambientada en Ámsterdam, ciudad que visité hace un par de años. Me ha encantado rememorar esos paseos por las calles y los canales de la ciudad de la libertad (¿o del pecado?) y volver a visitar la casa de Anna Frank, esta vez para observar a hurtadillas el primer beso de Hazel y Augustus.
Como anécdota, comentar que este libro me ha hecho vivir momentos realmente angustiosos, y ya no solo por la historia. Me lo llevé al trabajo y me puse a leer allí. Imaginadme luchando por aguantar las lágrimas, temblándome las manos y con un nudo enorme en la garganta, y todo esto mientras estaba en el trabajo, cuando cualquier persona podía entrar y verme con la lagrimilla saliendo. Lo más fácil habría sido dejar de leer y continuar en casa, pero es que, sencillamente, no podía parar. Sí dejé los dos últimos capítulos para leerlos en casa porque ya no podía más, pero me costó parar.

-¿Crees que hay vida después de la muerte?
-Pienso que la vida eterna es una idea incorrecta -le respondí.
Sonrió.
-Tú sí que eres una idea incorrecta.
-Lo sé. Por eso me sacan de aquí.
-No tiene gracia -me dijo mirando la calle [...]-. Pero, en serio, ¿hay vida después?
-No -le contesté. Pero enseguida me corregí-: Bueno, quizá no me atrevería a decir un no rotundo. ¿Y tú?
-Sí -me dijo muy seguro-. Sin la menor duda. No un cielo en el que cabalgas sobre unicornios, tocas el arpa y vives en una mansión de nubes. Pero sí. Creo en Algo, con A mayúscula. Siempre lo he creído.

¡Qué difícil quedarse tan solo con un sentimiento! ¿Es esta una novela triste o es una novela esperanzadora? ¿Es de las que te hacen reír o de las que te arrancan un puñado de lágrimas? ¿Es triste el final? ¿Es bonita o desgarradora? Pues bien, Bajo la misma estrella es todo eso: triste, esperanzadora, trágica, desgarradora, emotiva, bonita, feliz, divertida, lacrimógena. Brillante. Como bien me dijo Alba: llorarás mucho, se te pasará en un ratito y, entonces, sonreirás.

Todo el mundo debería tener un amor verdadero, y debería durar como mínimo toda la vida.

Con la colaboración de Nube de tinta

20 comentarios:

  1. Ha sido el descubrimiento del año, al menos para mí. ME HA ENCANTADO. Lo que he podido llorar y reír y llorar-reír ^___^

    Por cierto, el libro está dedicado a una fan suya que se murió de cáncer. Y menudo regalo :D

    ResponderEliminar
  2. Mi hermana lo tiene y dice que es genial pero nose, no me entra.
    Un beso :)

    ResponderEliminar
  3. Wow, que reseña tan bonita has hecho. Llevo todo el mes detras de este libro, pero nunca lo encuentro, no se por que. Eso si, en cuento lo vea lo comprare, porque no aguanto mas sin leerlo. Tantas reseñas buenas (todavia no he leido ninguna sola donde no digan que es maravilloso) es por algo.

    ResponderEliminar
  4. Aunque el libro no es lo que necesito en este momento...
    ¿La última frase es también una cita del libro? Porque me encanta :D

    ResponderEliminar
  5. Es que es un libro precioso ;).

    Besicos, Natalia.

    ResponderEliminar
  6. Le tengo muchísimas ganas a este libro *o*
    Besitos y buena reseña ^-^

    ResponderEliminar
  7. Buaaaa con qué ganas me has dejado de leerlo...lo tengo en casa pendiente!!!
    Y la cita preciosa!
    Un beso!

    ResponderEliminar
  8. A mí me pareció una lectura entretenida, de lágrimas y sonrisas; aunque me parece más bien un libro juvenil. Tengo curiosidad por saber cuales han sido las motivaciones para elegir un tema como este para su novela.

    ResponderEliminar
  9. Este libro me ha enamorado, se ha convertido en uno de mis favotitos, me encantan los libros que son capaces de hacerte emocionar, sentir algo en sí, y este lo consiguió
    Un saludito ^^

    ResponderEliminar
  10. Una reseña preciosa! :)
    A mi también me enamoró este libro, es que es una maravilla!!! :D

    ResponderEliminar
  11. Buena reseña!!
    Le tengo pendiente de compra =)

    Besotes

    ResponderEliminar
  12. qué ganitas de leerlo y más con esta reseña tan bonita. Besos

    ResponderEliminar
  13. A mi me llamó más en su momento el otro libro de la editorial, pero debo reconocer que a cada reseña que sale me entran más ganas de leerlo. Al principio lo taché de mi lista porque estaba un poco cansada de los libros sobre cáncer, pero creo que terminaré dándole una oportunidad.

    Gracias por la reseña!

    Un beso!

    ResponderEliminar
  14. Ahora mismo dudo cogerlo, quizá mucho más adelante, y es que ahora mismo no me apetece leer nada sobre enfermedades, bastante dura esta la vida, como que para encima coger algo que me hará llorar...

    Besos!!

    ResponderEliminar
  15. Es una novela excepcional. Qué bien que a ti también te haya gustado :-)!

    Besos,
    Javier

    ResponderEliminar
  16. Estoy de acuerdo contigo. Es una gran historia que se te queda dentro. En el momento sientes ganas de llorar, pero luego de reír.
    Sí que el autor de Un dolor imperial es muy... cruel en algunas escenas pero... en algo tiene parte de razón...
    Beeeeeeeeesos

    ResponderEliminar
  17. Tengo muchisimas ganas de leermelo!!!

    ResponderEliminar
  18. Perfecto. Este libro me pareció perfecto de principio a fin, me encantó. Pasé momentos super divertidos leyéndolo y también como tú dices muy angustiosos ^-^

    Un besito♥

    ResponderEliminar
  19. Estoy de acuerdo contigo en muchas cosas. La verdad es que poco más tengo que añadir a tu reseña, pero quería comentar para aportar mi granito de arena para con el blog. Me ha encantado tu forma de explicarlo todo. Chapó ^^

    ResponderEliminar

¡Gracias por tu comentario!