15 marzo 2016

Innormal, Carlos Miguel Cortés

Innormal, Carlos Miguel Cortés
Editorial: Destino
165 páginas

A veces, te da por explorarte a ti mismo y descubres cosas. Puedes descubrir quizás que no estás tan triste como pensabas que estabas en ese momento, puedes descubrir que en realidad no te gusta esa chica que duerme a tu lado, puedes descubrir que lo único que deseas es coger una mochila y perderte por el Amazonas, o hasta que odias los huevos fritos, no sé. Yo, hace un tiempo, rebuscándome por dentro, descubrí que era innormal. Y que no necesitaba la normalidad dentro de mi vida. Que menudo aburrimiento eso de la normalidad necesitada. Que mucho mejor aceptarse, y compartir con quien quiera leerme mis neuras y filias y fobias. Que viva la búsqueda de seres innormales que me ha acompañado desde ese descubrimiento, y que os rebusquéis por dentro, que quizás seáis también tan innormales como yo.
(Sinopsis de la editorial)

Hacía mucho tiempo que no leía un libro de poesía y me fastidia, porque me gusta y porque últimamente me pierdo en libros que tal vez no terminen de llenarme y dejo de lado los que sí lo hacen. Hacía también mucho tiempo que no compraba un libro guiada por un impulso, sin saber nada de él, simplemente dejándome llevar por una corazonada. Descubrí Innormal gracias a un vídeo que me encontré por casualidad en el que el autor recita uno de los poemas y me enamoré, y tuve que ir a comprarlo, y volví a casa en autobús leyendo, y volví a enamorarme.

Quiero empezar esta reseña diciendo bien claro que el libro me ha encantado, que las palabras de Carlos Miguel Cortés me han hecho pensar y que mi sensación, en general, es muy buena. Sin embargo, esta burbuja de buenas impresiones tiene un escape de aire del que quiero hablar. A pesar de estar encantada con Innormal, hay algunos detalles que no me han gustado tanto. El libro consta de noventa y cinco poemas y cinco partes diferenciadas, las cinco fases de un duelo de las que los poemas toman su esencia: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Es un libro fantástico y los poemas, en general, son muy buenos (hay casi cien, por lo que es normal que no todos sean tan maravillosos). Lo que no me ha terminado de convencer es que el libro va tomando un rumbo moralizador y que también parece, en ciertos poemas, un manual de autoayuda, que todo se muestra de una forma muy idílica y llega a empachar tanto de lo mismo. Mi recomendación es leerlo poco a poco, un poema hoy, mañana otro, porque de esa forma se disfruta mucho más.

También se me ha quedado una sensación extraña con respecto a algunas de las afirmaciones de los poemas. Me explico: me parece muy bien esa filosofía de vivir sin ataduras, de experimentar, de centrarse en uno mismo, de vivir, al fin y al cabo. No obstante, creo que no siempre todo es blanco o negro, y también creo que hay etapas para todo. Me declaro innormal al cien por cien, me he sentido muy identificada con este libro, lo he sentido mío y me he visto reflejada en muchas de sus páginas, pero opino que a veces también hay que arriesgar, no me creo eso de "te quiero, pero gracias por soltarme de la mano antes de que nos apretáramos demasiado" (es decir, me lo creo si estamos hablando de una relación que no va bien, pero no si somos tan cobardes como para abandonar por miedo a seguir adelante y fracasar); madurar también es estabilidad, madurar es arriesgar, elegir y cambiar de prioridades. Y, que conste, me parece que el último poema, ese que habla de la madurez, es el mejor de todos (junto al del vídeo). Esa es la razón por la que este libro, a pesar de encantarme, me ha dejado una sensación extraña, porque me parece que se centra demasiado en la idea idílica (y genial) de vivir sin importarte nada, sin ataduras, y cumplir tus sueños, sin tener en cuenta que la gente va cambiando y que también lo hacen las prioridades y que no todo es tan fácil como coger un avión y conseguir sellos en el pasaporte. Al menos no siempre. Ya sé que eso es lo que quiere reflejar el último poema, pero se me ha quedado grabada la idea que el autor expresa de que no quiere encontrar una estabilidad y yo sigo pensando que la estabilidad forma también parte de la madurez, que no tiene por qué ser un problema, que lo importante, como bien dice él, es no perder a ese niño interior y seguir disfrutando de la vida. (¿No es maravilloso que un libro te haga reflexionar tanto y plantearte tantas cosas?)

Pero, claro, esto es como todo, cada uno tiene su forma de pensar, todos tienen sus metas y, al fin y al cabo, lo bonito de la vida es que cada uno pueda disfrutarla como quiera. Este libro me ha enseñado que soy una innormal por completo, ¿quién no se ha sentido en muchas ocasiones un incomprendido? Gracias, Carlos Miguel Cortés, por mostrarme que no soy la única que se siente así y también gracias por haberme hecho pararme a reflexionar y por ese sabio consejo que no pienso olvidar: lo importante no es querer mucho, sino querer bien.


Tengo unos cuantos poemas marcados en el libro, pero me gustaría compartir con vosotros uno de los cortos que más me han gustado.

Me mata cuando tú
me miras
como si nada
y yo te miro
como si todo.

10 comentarios:

  1. Espero hacerme pronto con él porque me has conquistado con la reseña y no veo el momento de adentrarme en esta preciosidad de libro.

    ¡SE MUUY FELIIIZ! :):)

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  2. La verdad que todo lo que pones es bonitos, pero aún así no me atrae para leerlo , me alegro que lo hayas disfrutado ^^

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  3. La verdad es que no me termina de llamar, pero no lo descarto. Nunca se sabe cuando te puede apetecer leer otro tipo de libros :D
    ¡Besos!

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    1. Tienes razón, hay tiempo para todos y hay veces en las que gusta cambiar de género ;)
      Un beso

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  4. Hola guapa!
    Por ahora no me llama mucho la atención... asi que lo dejaré pasar
    Un beso

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  5. Holi! ^^ pues he estado apunto de comprarlo varias veces, pero nunca me decidía =) a ver si la próxima vez me puedo hacer con el ^^
    Saludos!

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    1. ¡Hola!
      Yo es que no me lo pensé, me atrajo mucho :)
      Un beso

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