Narradores: Sara Gómez y Jaume Aguiló
Editorial: Planeta
592 páginas
Maeve no sabe mucho sobre sí misma. Solo que no deja de pensar en si su madre cumplió todos sus sueños antes de morir, que la relación con su novio va cada vez peor y que está cansada de que todos sus días sean iguales.
Cuando, por un impulso, acaba comprando un billete solo de ida a la otra parte del mundo para volver al pueblo en el que vivió cuando era niña, lo que menos esperaba era reencontrarse allí con el que fue su mejor amigo de la infancia.
Connor siempre supo que tarde o temprano Maeve regresaría. Lo que nunca pensó es que fuera a ser así.
Tan caótica. Tan perdida. Como si aún estuviera por definir.
Si el miedo de ambos es desperdiciar sus vidas sin haber hecho nada que merezca la pena, ¿qué mejor que escribir una lista con todo lo que quieren hacer antes de morir y cumplirla juntos?
Cuánto tiempo hacía que no leía algo juvenil contemporáneo, una de esas historias con romance que tantísimo me gustaban hace unos años. Una noche cualquiera, me dispuse a investigar el catálogo de audiolibros de la aplicación que tengo y esta novela atrajo mi atención. Es larga y eso me hacía dudar, pero al final me decidí a darle al play y me alegro un montón porque me gustó mucho y ya tengo otro libro de la autora guardado para el futuro. Además, he descubierto que ha escrito libros con otros personajes que aparecen en este y que en realidad hay uno que debería haber leído antes (aunque no importa mucho, las historias son independientes). Lo tengo claro: esto no va a ser lo último que lea de Inma Rubiales.
Todos los lugares que mantuvimos en secreto, con ese título tan largo y esa cubierta de colores tan bonitos, llegó a mi vida después de mucha novela policíaca. Supuso un respiro, un soplo de aire fresco, un torrente de buen rollo después de tanto asesinato e investigación. Me ha gustado mucho este libro y, a pesar de ser tan extenso, me enganchó desde el principio y no me pareció pesado ni largo de más, lo leí con ganas y hubiera seguido leyendo encantada si hubiera tenido más páginas.
Hay dos cosas que me han gustado especialmente de esta novela. Lo primero que me ha encantado ha sido la ambientación. Soy amante de los países oscuros y radicalmente diferentes al mío. Finlandia, qué ubicación más idílica, y encima una casa situada en medio de la nada. Auroras boreales, frío helador, un lago, bufandas, sopa calentita, un gato arisco, una casa de dos plantas. No me puede gustar más. He leído este libro en verano, el otoño o el invierno habría sido una época mejor, pues la ambientación te evoca a eso, a leer en un sofá, calentita, con una manta encima y una taza de té humeante en la mesa. Lo segundo que me ha enamorado ha sido la familia: esa gran familia con la que se va a vivir Maeve en Finlandia, un matrimonio con cuatro hijos, no puede resultar más idílica y bonita. Los personajes son todos increíbles, desde los padres hasta Nico, el benjamín de la casa, tan adorable con Maeve.
He hablado de la ambientación, del lugar donde transcurre la historia, de los personajes, pero ¿y la trama? Pues no es muy destacable, pero sí inmensamente bonita. Una historia normal sobre una chica que no es feliz y va a buscarse a sí misma en el lugar donde se crio su madre. El cambio de Miami a Finlandia es brutal y tendrá que adaptarse a su nueva vida mientras va desgranando cómo fue la de su madre. Toda la trama de la lista de cosas que tienen que hacer ella y Connor es muy entretenida y emotiva, y el libro está plagado de momentos de los que te llenan el corazón y te hacen suspirar. Es una historia muy dulce, muy bonita, sobre todo porque los personajes son majestuosos y el protagonista masculino es un buenazo. Estoy encantada con esta lectura.

Traductora literaria. Devoradora de libros. Con la cabeza en las nubes.






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