28 febrero 2026

Marcapáginas: Andalucía

¡Buenos días! Se está convirtiendo en tradición publicar una entrada con marcapáginas por este día, y es que me apetece celebrar con vosotros el día de Andalucía y esta me parece una forma muy bonita de hacerlo. Como en entradas anteriores ya he hecho marcapáginas de todas las comunidades autónomas, he decidido hacerlos hoy de ciudades o pueblos andaluces que me encantan.

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♬ Al hacer clic en los marcapáginas se ven a tamaño real

Los marcapáginas de esta sección los he creado yo con imágenes que he encontrado en Internet. Las imágenes no son mías, pero sí el montaje.

26 febrero 2026

Leyendo: Cuando el viento hable

¡Buenos días! Hoy os quiero hablar un poco de mi actual lectura, que no es otra que Cuando el viento hable, de Ángela Banzas, finalista del último Premio Planeta.

He tenido muy buena experiencia con premios Planeta anteriores. Las hijas de la criada me fascinó por completo y Victoria, que leí hace poco, me pareció también un libro muy recomendable. Pero tengo que confesar que el de este año no me atrae mucho. Vera, una historia de amor no me entra por los ojos, aunque no descarto acabar leyéndolo y juzgando por mí misma. Sin embargo, Cuando el viento hable, el finalista, me cautivó enseguida, igual que el discurso de su autora en los premios. Qué buena pinta tiene, qué título más bonito y qué cubierta más llamativa.

Mi madre me lo regaló por mi cumpleaños y me lancé a su lectura. No llevo mucho, aunque he avanzado lo suficiente para conocer ya a los personajes, que me parecen entrañables, sobre todo los abuelos. Tengo que admitir que, por ahora, no me ha enganchado y que estoy algo confundida, pero espero no tardar mucho en cogerle el ritmo. Está claro que hay un secreto en cuanto a la identidad del padre de la niña y un misterio bien gordo con relación a otra niña, y me intriga mucho. Ojalá me sorprenda y acabe gustándome mucho.

24 febrero 2026

Reseña: Victoria, Paloma Sánchez-Garnica

Victoria
, Paloma Sánchez-Garnica
Narradora: Neus Sendra
Editorial: Planeta
480 páginas

Recién terminada la Segunda Guerra Mundial, en un Berlín arrasado y sin futuro aparente, Victoria sobrevive cantando cada noche en el club Kassandra. Pese a tener una mente prodigiosa, capaz de crear un poderoso sistema de cifrado de mensajes, su hija Hedy y su hermana Rebecca dependen de ese mísero sueldo para sobrevivir. Un chantaje sin escrúpulos por parte de los rusos obligará a Victoria a viajar sola a Estados Unidos, donde, sin embargo, disfrutará del amor incondicional del capitán Norton. Allí descubrirá que la que parecía la sociedad más democrática del mundo esconde una rancia capa de racismo e injusticias de la mano del Ku Klux Klan y el senador McCarthy.


Llevo un tiempo queriendo sentarme a hablar de este libro, pero cada vez que me pongo delante del ordenador, me quedo en blanco. No sabría cómo expresar lo mucho que me ha gustado sin hablar mucho de la trama, sin destripar nada importante y sin extenderme sin necesidad. He decidido que, en esta ocasión, la reseña va a ser bastante breve porque tan solo quiero exponer lo que el libro me ha parecido, lo que me ha hecho sentir, pero no quiero hablar de lo que sucede en él porque, de verdad, me parece una historia para descubrir.

Empecé Victoria un año tarde, quería haberlo leído antes, pero una vez que lo empecé, fue un no parar de leer, de escuchar (en este caso he hecho las dos cosas, he combinado el audiolibro, narrado por la maravillosa Neus Sendra, con la lectura del libro en papel, que lo tengo en casa). El libro se divide en dos partes y, aunque la protagonista es la misma, en cada parte se centra en una época distinta, en un conjunto de personajes diferentes. A mí me ha gustado más la primera parte, pero la segunda también me ha parecido increíble. En esa primera parte he sentido tantas cosas: rabia, tristeza, desazón, desesperación, absoluto dolor. Hubo una escena en la que tuve que dejar de leer, respirar, dejar el libro apartado, porque me tocó tanto el corazón, me dolió tantísimo. Pero también hay algo de luz, hay amor, hay esperanza. La primera parte es muy dura, a pesar de contener también momentos preciosos. La segunda parte es más esperanzadora, es menos dura. Y el total es absolutamente perfecto. Pensaba que no me iba a gustar tanto, salía de leer un libro juvenil bastante ligero, y no sabía si elegir una historia tan densa era buena idea, pero vaya si lo fue, la disfruté mucho, la sufrí, la amé, la odié, la devoré.

Merecidísimo Premio Planeta. Como extra, diré que, además, la autora es muy simpática, pues tuve la suerte de conocerla en una Feria del Libro.