Narradora: Neus Sendra
Editorial: Planeta
488 páginas
Verano de 1882, Comillas. La aparición del cadáver de una mujer en la playa sacude la villa. Entre susurros, acusaciones y secretos familiares, la joven Mada Riva es señalada como culpable del asesinato. Para proteger tanto el apellido como el honor, su propia familia firma su sentencia: debe desaparecer sin dejar rastro.
Mada llega a un Madrid caótico y fascinante donde deberá enfrentarse a la soledad y al olvido. Su refugio será un hogar de muchachas humildes, pero su talento para la lectura y la escritura la llevarán a trabajar para don Gonzalo, quien queda prendado de su hermosura y, sobre todo, de la rebeldía que guiará su vida. En una sociedad que calla a las mujeres, Mada alzará la voz y, entre sombras del pasado, descubrirá que es posible amar sin miedo y reivindicar su nombre.
Con Sonsoles Ónega he tenido una de cal y otra de arena. Las hijas de la criada me enamoró, pero Mil besos prohibidos me decepcionó. Vi este libro y me animé, me apetecía una historia profunda, y también que me la contara la maravillosa voz de Neus Sendra, quien, como siempre, ha estado brillante. A veces busco sus libros y me dejo llevar por su participación en la historia para elegirla. Llevará tu nombre, un título bonito y una sinopsis de las que llaman mi atención. Y esta vez, debo decir, que Sonsoles Ónega ha vuelto a hacerlo: me ha conquistado, igual que lo ha hecho Mada, la protagonista de esta historia. Es un personaje maravilloso. Con sus cositas, claro, algunas que no he comprendido, que no me han convencido en absoluto, pero muy buena en general. Detalles como su renuencia a confiar en don Gonzalo, su silencio más absoluto... sí, puedes pensar que la pobre ha pasado por mucho y que es normal que no confíe en nadie, pero ¿en don Gonzalo? También toma algunas otras decisiones que no me he creído mucho, una amistad con un chico al princpio. Pero, repito, en general me parece un personaje adorable al que se le toma cariño fácilmente, también quizá por lo difícil que es su situación.
La historia comienza dramática. Empiezo a ver que a esta autora le gusta la tragedia, porque aquí hay bastante. Es un inicio injusto, desolador; un inicio que me enfadó, que me dolió. Hay que pasarlo, pues lo interesante comienza después, la historia da un giro completo y se adentra en una trama interesante y bonita. La vida de Mada se vuelve mucho más amable. Luego, Ónega vuelve a hacerlo y de cara al final hay otra tragedia que, en mi opinión, es innecesaria, que no se espera, que de nuevo vuelve a hacer que aflore el sentimiento de injusticia. Pero qué maravillosa es esta novela, cuánto la he disfrutado, cuánto me ha enamorado.
La voz de Neus Sendra me ha trasladado a Madrid, con Mada, me ha metido de lleno en la historia, me ha presentado a personajes maravillosos, no solo la protagonista, y también me ha hecho odiar a personajes malvados. He vivido esta historia, me he empapado de ella; quería saber cómo terminaba y, al mismo tiempo, no quería que acabara nunca. Y, cuando acabó, la añoré, me quedé vacía, con la seguridad de que no disfrutaría igual mi siguiente lectura. Así fue.

Traductora literaria. Devoradora de libros. Con la cabeza en las nubes.






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