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10 enero 2018

Londres me ha vuelto a sorprender y os hablo de varios de sus lugares literarios

¡Buenos días! Hace justo un mes estaba volviendo de Londres. La visitaba por segunda vez, aunque con compañía distinta. No voy a contaros por qué Londres es mi ciudad favorita, simplemente me parece especial, pero sí os puedo asegurar que esta segunda vez que voy he descubierto una ciudad distinta, muchos lugares que no había visto en la ocasión anterior y, sí, Londres me ha vuelto a enamorar. Os dejo aquí la entrada que hice hace tres años de mi primer viaje  por si os interesa; en ella hablé de los lugares literarios que visité. Hoy os voy a contar, muy rápidamente, qué ha sido lo que he visto y, más detalladamente, qué lugares literarios he descubierto.

En esta primera parte voy a ser breve. Lo que no vi en mi anterior visita y sí he visto en esta ha sido: Camden, Covent Garden, Kew Gardens, Carnaby, Westminster cathedral (es distinta a la abadía) y Buckingham Palace. Me he enamorado locamente de Covent Garden y ha pasado a ser, junto a la abadía de Westminster y a la orilla del río por la que se encuentra el Globe y hasta la torre de Londres, en uno de mis lugares preferidos de la ciudad. También tengo que decir que lo he visto todo de Navidad, y eso hace que sea aún más especial.

Covent Garden, Carnaby, Buckignham Palace
Sitios ya conocidos visité toda la orilla del río, St. Paul cathedral, la torre de Londres, la abadía de Westminster (aunque en esta ocasión no entré porque ya lo había hecho antes), el Soho y Chinatown. Vi el Big Ben lleno de andamios (están restaurando el reloj); volví a enamorarme de mi parque preferido de la ciudad, St. James; y hallé un encanto especial en Trafalgar Square que no supe atisbar en mi primera visita.

Big Ben, St James park, Trafalgar Square
¿Y mis lugares literarios de este año? Tengo que admitir que no visité tantos como en mi anterior viaje, pero sí que ha habido unos cuantos. Vi de pasada el Shakespeare Globe (ya había entrado) y regresé a King Cross a ver el andén nueve y tres cuartos, aunque en esta ocasión no me hice la foto (ya la tenía). También fui a ver un musical, ¡qué emoción!, y elegimos El fantasma de la ópera; no puedo recomendarlo más, es simplemente espectacular, y el teatro Her Majesty's es una preciosidad.

Andén nueve y tres cuartos, Shakespeare Globe, Her Majesty's theatre
Pero lo que más ilusión me hizo fue visitar los jardines Kew, y esto lo tengo que explicar mejor. Resulta que este lugar es uno de los escenarios principales de una novela que he traducido, una de las más bonitas, tengo que decir, y desde que lo descubrí gracias a ese libro se convirtió en un lugar que tenía que ver sí o sí. La novela es La orquídea prohibida, de Sharon Biggs Waller, y la historia es una pasada. Como digo, una buena parte transcurre en Kew y ver con mis propios ojos lo que pasé tanto tiempo investigando ha sido increíble. Se trata de un jardín botánico ubicado en un pueblo cercano a Londres. Es muy bonito.




Y este fue mi viaje. Fui a Londres con un reto: descubrir si seguía siendo mi ciudad preferida después de haberme enamorado dos veces de Edimburgo, y tengo que decir que sí. Londres es la ciudad que más me gusta de todas las que he visitado, aunque estoy deseando descubrir una aún mejor. ¿Cuál es vuestra ciudad preferida?

30 noviembre 2017

Regalos para hacer en Navidad a un amante de los libros

¡Hola! Nunca he publicado en el blog ninguna entrada de este tipo, y eso que yo las he buscado en varias ocasiones. Para hoy me he puesto las gafas de investigación (las de siempre, vaya) y he buscando online cositas chulas para regalar a un amante de los libros. ¿Queréis ideas para los regalos de la Navidad? Pues seguid leyendo:

Confieso que no estoy muy puesta en esto de las velas literarias, pero las he visto hasta la saciedad en Instagram, así que he buscando por Internet y he encontrado unas que venden en Etsy y que creo que son las que todo el mundo compra. Velas y libros, buena combinación, ¿no? Yo no las he probado, pero sí os puedo decir que las velas me encantan. Las podéis encontrar aquí.


Los marcapáginas son también un regalo muy chulo y no tienen por qué ser necesariamente de cartón, hoy día hay muchos y de formas muy distintas. Yo misma tengo una sección en el blog con marcapáginas que podéis descargar e imprimir (aquí), pero os dejo también algunos geniales que he visto por Internet. Clic aquí para el primero. Este es el segundo. El tercero. Clic aquí para ver el cuarto. Este es el quinto. Y el sexto.






Otro utensilio que me parece muy útil para un buen lector que se precie es una lamparita pequeña para poder leer en la oscuridad. Por ejemplo, para no molestar a tu pareja con la luz encendida por la noche, o para cuando vas en un medio de transporte y no hay luz suficiente. He visto tres muy interesantes: una con forma de marcapáginas, otra para el cuello y otra con pinza. Esta es la primera. Esta la segunda. Y esta la tercera.




Es una barbaridad lo mucho que se llevan también los Funkos. Yo no me he animado a comprarme ninguno porque estoy en esa etapa de mi vida en la que no quiero acumular cosas materiales, y menos si ocupan espacio y acumulan polvo, pero me parecen una monada. Os dejo unos ejemplos de Harry Potter (aquí), Jon Nieve (aquí) y la Bestia (aquí).



Hay un montón de posibles regalos más, aunque si pusiera fotos de todos esta entrada se haría infinita. ¿Os acordáis de los almohadones de lectura? Me parecen un regalo original y útil, y los podéis encontrar en esta web. También existen sujeta libros para las estanterías muy chulos como este y este. Y si hablamos de merchandising, las opciones son ilimitadas: camisetas, mochilas, zapatillas, pendientes, etc. En Etsy siempre hay cosas muy interesantes y originales, y yo he comprado camisetas literarias en Pampling y La Tostadora.


¿Qué os parece? ¿Os animáis con algo? A mí me han enamorado los marcapáginas, así que no descarto hacerme con alguno de los que os muestro en la entrada.

23 junio 2017

Mi road trip por Escocia inspirado en El árbol de mi vida

¡Buenos días! Hace tiempo que tengo planeado escribir esta entrada y lo he ido retrasando y retrasando porque no encontraba la inspiración para empezar, también porque quería releer (¡de nuevo!) la novela de la que os voy a hablar para poder concretar mejor los datos que quiero dar. En alguna ocasión os he comentado que hay libros que, por una razón o por otra, me llegan de una forma especial y crean en mí una necesidad imperiosa de visitar lugares que en ellos aparecen. Me pasó con Amy y Roger y el parque Yosemite (¡que fui a visitar en California!); me pasó con La orquídea prohibida y los jardines Kew (que aún no he visitado porque estuve en Londres poco antes de leer el libro, pero que he visto mil veces por internet y que algún día veré en persona); y recientemente me ha pasado con El árbol de mi vida y Escocia. Cuando traduje este libro, cogí un papelito y empecé a anotar los sitios tan maravillosos que en él aparecían: el lago Ness, el Commando Memorial, Glencoe, el lago Garten y sus águilas pescadoras... Nunca me ha interesado especialmente la ornitología y ahí estaba yo, deseando locamente ver esas águilas. Pues llegó el momento de planear mi próximo viaje y mi pareja y yo empezamos a valorar lugares diferentes. Confieso que hice trampas y que, con malas artes, me gané el entusiasmo de mi chico por Escocia mostrándole fotos de los muchos castillos que hay allí (a él le flipan los castillos) y las más bonitas que encontré de los lagos. Era la segunda vez que iba a ese país, pero la primera que visitaba las Tierras Altas (Highlands), y no podía estar más emocionada. Aunque en esta entrada voy a centrarme en los lugares que tienen que ver con la novela El árbol de mi vida, también mencionaré de pasada todo lo que vimos.

Grace y Alasdair comienzan este viaje por Escocia por Glencoe, un valle entre montañas que es una auténtica preciosidad. Ahora, con la ventaja que me ofrece el tiempo, echo la vista atrás y pienso en todo lo que me quedó por ver, pero visitamos muchos lugares en pocos días, por lo que era imposible detenerse más de lo que hicimos. Me hubiera gustado hacer alguna de las rutas de senderismo que hacen los personajes, ver alguno de esos lagos perdidos que mencionan, pero estoy muy contenta con haber paseado por Glencoe y haber descubierto este paraje tan sensacional. Si hacéis clic en las imágenes las veréis más grandes.



Otra parada que hacen ellos, de camino al lago Ness, es en el Commando Memorial. Este era un punto que yo tenía anotado en la lista de cosas que ver, pero que acabé descartando por falta de tiempo y porque, en realidad, tampoco me atraía mucho, era más bien por el hecho de estar en un lugar al que tantas vueltas le había dado a la hora de traducir. Como os digo, no lo marqué en la ruta, pero la suerte quiso que pasáramos por allí de camino a Eilean Donan y, cómo no, paramos. El Commando Memorial es un monumento homenaje a los comandos que allí entrenaban en la Segunda Guerra Mundial. Más allá del monumento en sí, es muy bonito ver los montes que se extienden más allá, el Ben Nevis y el Aonach Mor, y las miradas de los tres soldadas dirigidas a ellos. El lugar, además, está lleno de ovejas y hay otra especie de homenaje al lado en el que aparecen los nombres y fotografías de los soldados.



Aunque no se le da mucha importancia, se menciona también el lago Ness, y, como buena turista que se precie, allí que fui. El lago Ness es inmenso y nosotros estuvimos en la zona de Drumnadrochit y también vimos el castillo de Urquhart (y, de nuevo, como buenos turistas, hicimos el crucero).


La parte que más se me quedó grabada de la novela fue la visita a los Cairngorms y el lago Garten. Oh, queridas águilas pescadoras, qué ansiada espera. Así como os digo que hubo elementos que, por la fecha en la que fuimos, no pudimos ver (como el tren de Hogwarts pasar por Glenfinnan porque en esa época no pasaba), tuvimos una suerte inmensa con las águilas pescadoras. Para que veáis hasta dónde llega mi vena friki, os contaré que me puse en contacto con el centro de visitantes de águilas pescadoras en el lago Garten para preguntar si podíamos visitarlo y si ya habían llegado las aves, y es que cada año, una pareja de águilas pescadoras migra a ese lugar a pasar la temporada de primavera-verano (tienen una webcam podéis verlas aquí). Pues bien, nosotros visitamos ese lugar el día 1 de abril, el primer día que abría (no estaba preparado, fue una maravillosa coincidencia, porque me habría dado mucha pena no haber podido ir), la hembra (EJ) llegó como una semana antes y el macho (Odin) llegó ¡el día anterior! Pudimos verlos a los dos y fue increíble. No es como aparece en la novela, está demasiado enfocado al turista y hay unos cuantos por allí, y tú estás en una especie de caseta insonorizada mirando por varias pantallas y prismáticos que tienen. El año pasado vi a estas águilas por la webcam y a sus crías, y este año las he visto en persona.




En cuanto a los Cairngorms, mi visita fue menos fructífera que la de Grace y Alasdair, pues hacía un frío helador y, cuando llegamos a la estación que había en prácticamente la cima (donde se podía llegar con el coche), nos granizó, así que dimos un paseo rápido y bajamos de nuevo. Eso sí, vi el teleférico que aparece en el libro (sale en la segunda foto) e incluso a un par de esquiadores intrépidos que iban a subir en él.


Había otras paradas en Escocia, pero algunas de ellas no las hicimos porque nos pillaban más retiradas o porque preferimos ir a otros lugares más atractivos. Arisaig, punto importante de la novela, estuvo ahí, ahí hasta el final, no nos pillaba tan retirado de camino a Eilean Donan, pero había que desviarse un poco y nos añadía un tiempo que no teníamos al viaje (había que contar con la visita, no solo con lo que se tardaba en llegar); menos mal que no fuimos, porque ese día llegamos sobre las 22 horas al punto final, e ir con el coche de noche por esas carreteras en las que, además, se te cruzan las ovejas, pues como que no. Por Nethy Bridge pasamos con el coche, y vi ese puente en el río que se menciona en la novela, y por Inverness pasamos para ir a los Cairngorms, aunque no nos detuvimos.


¿Otros lugares que vimos? Stirling, pueblecito tan importante en la historia de William Wallace; Inveraray, un pueblo muy pintoresco en el lago Lomond y que me pareció precioso y distinto a todo lo demás; el lago Lubnaig fue el que más me gustó de todos los que vimos, hicimos unas fotos increíbles; el castillo Doune (el que se utilizó para recrear Invernalia, de Juego de tronos); Fort William; el castillo Eilean Donan, que es la fortificación más bonita que he visto nunca; la isla de Skye (nos quedamos en Portree, pero hicimos una ruta con el coche), que fue lo que más me gustó del viaje; Saint Andrews y Stonehaven en la costa este; Glamis castle; Blackness castle; y, como colofón, Edimburgo, ciudad que visito por segunda vez y que sigue pareciéndome una de las más bonitas que hay. Si queréis ver fotos de estos lugares, a mi instagram subí unas cuantas.

Y eso es todo, espero que os hayan gustado las fotos, los lugares y que no se os haya hecho pesada la entrada, que al final me he enrollado bastante. Ahora ya entendéis por qué El árbol de mi vida es un libro tan especial para mí y por qué pienso que Escocia es el país más bonito del mundo. Contadme, ¿habéis ido a esos lugares? ¿Alguna vez os ha pasado eso de leer un libro y necesitar ir a los lugares que en él aparecen?

18 enero 2017

Las cinco entradas más visitadas en 2016

Mirar las estadísticas del blog siempre me sorprende. No suelo hacerlo a menudo, pero, cuando lo hago, me encuentro con datos bastante curiosos. De repente, te das cuenta de que una reseña de un libro que no ha tenido mucha relevancia o al que tampoco le has dado gran importancia es la entrada más visitada del año, o que una sección que está bastante anclada se cuela también en el top cinco de entradas más leídas. Me pregunto qué andará buscando la gente cuando llega a tal o cual entrada, si lo que buscaba era en realidad lo que encuentra o tenía otra intención y, por casualidad, llega hasta una de las entradas de este rinconcito. Sin más dilación, os voy a dejar con la relación de las cinco entradas del blog más visitadas en el 2016:



El premio gordo se lo lleva la reseña de El rostro de la sombra, que publiqué hace casi seis años. La segunda entrada es una en la que os hablé, sin escatimar en spoilers, de la novela Lo que fue de ella. También entre las más visitadas está mi reseña de Monsieur Ibrahim et les fleurs du Coran, algo que me ha sorprendido bastante, no solo porque es un libro que ya tiene bastante tiempo y del que hablé hace unos cinco años y medio, sino porque, además, ciertamente he recibido algunos comentarios en esa entrada en este último año. En el cuarto lugar se encuentra mi lista de intercambio de libros, que ahí sigue, a pesar de que no ha tenido mucho movimiento desde hace ya bastantes meses. Por último, la reseña de La ladrona de libros, que pensaba que había publicado hace menos tiempo y que resulta que tiene ya tres añitos. Me da un poquito de pena no ver ninguna entrada del 2016 entre las más visitadas durante este año y no he encontrado ninguna forma de ver las estadísticas de entradas publicadas en ese año más populares, así que si alguien sabe cómo se pueden ver (o si se puede), le agradecería que me lo dejara en un comentario, porque me parece un tema muy interesante.

05 noviembre 2015

De vuelta + ganador sorteo

¡Buenas, buenísimas tardes! ¡Cómo he echado esto de menos! De verdad, ahora me pongo delante del ordenador y es que estoy deseando ponerlo todo al día, escribir esta entrada, leer vuestros blogs, ¡todo! Es verdad que no quería volver, que me lo estaba pasando genial, pero siempre hay una pequeña parte de ti que añora tu bonita rutina, al menos a mí me pasa. He visitado lugares preciosos, he pasado unos días estupendos, ¡han sido unas vacaciones geniales! Como muchos me habíais pedido que hablara un poquito de mi viaje, voy a hacerlo, pero muy resumidamente. Si no queréis perder el tiempo y no os interesa, saltaos el siguiente párrafo. Os aviso de que al final de la entrada anunciaré el ganador del sorteo que dejé pendiente.

Ha sido un viaje en coche. Yo soy del sur, y mi novio y yo hemos viajado hasta el norte. La primera parada fue Burgos, que me gustó bastante, aunque, no sé por qué, me lo imaginaba de otra forma. Fue el día más emocionante por ser el primero, aunque después de unas siete horas y media de viaje, también fue en el que más cansados estábamos. Muy bonita la catedral, preciosas las vistas desde el castillo, geniales los bares de pinchos. Al día siguiente fuimos a Santillana del Mar y San Vicente de la Barquera, en Cantabria, y ambos me sorprendieron gratamente, sobre todo el primero, del que vuelvo enamorada. Terminamos en Cangas de Onís, ya en Asturias, y fuimos a visitar a la virgen de Covadonga y la basílica. Al día siguiente, rumbo a los lagos de Covadonga, ¡qué preciosidad!, siempre me pasa que visito muchos sitios y lo que resulta que me gusta más es la naturaleza; me enamoraron los lagos, me encantaron las vacas, ovejas, cabras y caballos que se nos cruzaron por el camino, esa carretera tan peligrosa pero tan bonita, la tranquilidad que se respiraba y el frío que pasamos por lo temprano que era. Después de los lagos, un día largo e intenso: Lastres, Villaviciosa y Tazones. El primer pueblo fue el que más me gustó, que resulta que es el que salía en la serie Doctor Mateo (yo no la veía), y el tercero fue en el que desembarcó el emperador Carlos V a su llegada a España (friki de mí). Hicimos noche en Oviedo, donde pasamos un par de días sin parar de ver cosas. Me pasó con Oviedo igual que con Burgos, que la imaginaba de otro modo, pero igualmente salí enamorada del lugar; me encantaron sus calles, su ambiente, sus alrededores, y fue, además, donde mejor lo pasamos, porque descubrimos sitios estupendos para tapear. Después de Oviedo fuimos a Gijón, el destino que más me gustó, donde también hicimos noche y cuyo atardecer me cautivó. Al día siguiente, Cabo Peñas (el punto más al norte de Asturias), Cudillero y Ribadeo (Galicia). En este último lugar visitamos la playa de las catedrales, ¡impresionante! Hicimos noche en Taramundi, donde visitamos al día siguiente unos molinos de agua en un paisaje impresionante y una especie de aldea donde tan solo viven cuatro personas. Momento de dejar Asturias (y qué pena) y poner rumbo a Salamanca, ciudad preciosa donde las haya, una de mis preferidas de España; es la segunda vez que la visito. Al día siguiente fuimos a Plasencia y Cáceres. La primera ciudad me decepcionó un poco, aunque imagino que la lluvia influyó, y también el cansancio. Cáceres, sin embargo, me gustó muchísimo. Aprovechamos a tope nuestro último día y a la mañana siguiente, bien temprano, de vuelta a casa. Ha sido un viaje maravilloso, ya os digo, y todo me ha gustado muchísimo.

Lagos de Covadonga | Gijón | Cáceres
Antes de comunicar quién ha sido el ganador del sorteo del ejemplar de La selección historias: la reina y la favorita, quiero comentaros que me estoy intentando poner al día con los emails, con las redes sociales y también con los blogs (el mío incluido). A partir de mañana, el blog volverá a la normalidad.

Y, sin más dilación, pasamos al sorteo. Ha habido mucha participación. Os agradezco mucho vuestro interés y vuestros mensajes (también vuestros buenos deseos para mi viaje). Me alegro de que este sorteo haya suscitado tanto interés. La ganadora del ejemplar, elegida mediante la web Rafflecopter, es:


¡Muchas felicidades, Lo Infinito! Tienes hasta el domingo por la noche para mandarme un correo electrónico a arte-literario@hotmail.com con tus datos personales para que pueda hacer el envío. Y de nuevo gracias a todos los participantes. Nos leemos mañana.

15 octubre 2015

Nueva novela de Meyer y tráiler de una serie y una película

Buenas tardes (que ya son más de las 12h). Hoy quería hablaros de un par de noticias que, aunque son relativamente recientes, ya han salido en todos los medios y han sido más que comentadas y hasta criticadas. Quién sabe, a lo mejor alguien aún no se ha enterado.

Empezaré por la más polémica, y me expreso ahora que he recibido la información sobre la publicación en español del libro en cuestión. Resulta que Stephenie Meyer, autora de la famosa saga Crepúsculo, ha escrito y publicado ya en EE.UU. una versión de Crepúsculo pero con los roles invertidos. En este libro, el protagonista es un humano que se enamora de una vampiresa. Él es Beau y ella, Edythe. La novela se titula Life and death. Twilight reimagined y en español pasará a titularse Crepúsculo, edición décimo aniversario/Vida y muerte. Será publicado por Alfaguara el 3 de diciembre, así que seguro que se convierte en el regalo estrella de la Navidad.

Según palabras de Meyer, «es asombroso pensar que hayan pasado diez años desde que se publicó Crepúsculo. Para mí, este aniversario es una celebración de los fans, por su increíble pasión y dedicación. Me emociona mucho poder volver a pasar tiempo con ellos».

Por ahora no sé si este libro es solo la versión del primero de la saga o de los cuatro. No sé si será el primero de otra saga más con más de lo mismo. 


En otro orden de cosas, quiero recordar la noticia de que, tras el fracaso de la película de Cazadores de sombras (una pena visto el éxito de la saga), decidieron hacer una serie basada en las novelas. Hace unas semanas nos mostraron el vídeo promocional y quiero dejároslo a continuación por si aún no lo habéis visto:


Hace unos días, además, salieron los siete primeros minutos del primer capítulo. ¿Os apetece verlos?




Al parecer la serie se estrenará el 12 de enero de 2016 y se emitirá en ABC Family.


No tenía planeado compartir lo siguiente, pero ya que estoy, ¿por qué no? Se trata del tráiler de una película que vi hace un par de días y me atrajo mucho. Es la adaptación de Orgullo y prejuicio y zombies. No he leído la novela, pero me da la sensación de que la película será divertidísima, así que pienso verla.



Y esto es todo por hoy. Espero que os interese la información. Ya estoy deseando leer vuestros comentarios sobre estas noticias, sobre todo acerca de la polémica del libro de Meyer. Nos leemos mañana.

20 agosto 2015

Veintidós palabras relacionadas con los libros

¡Buenos días! Hoy me he encontrado en la redes sociales con un artículo que me ha encantado. Se trata de una lista con veintidós palabrejas que tienen relación con los libros, y, en serio, no tiene desperdicio ninguno. ¿Queréis leerlo? Pues podéis hacerlo clicando aquí. Hay palabras muy usadas, pero hay otras que son realmente curiosas. Yo ya he encontrado las que me definen a mí, ¿queréis encontrar las vuestras?

Abibliofobia: miedo irracional a estar sin libros.
Bibliófilo: amante o aficionado a los libros.
Bibliobulímico: alguien que lee demasiado.
Bibliómano: acumulador indiscriminado y obsesivo de libros. Los apila sin mirarlos siquiera.
Librocubicularistas: persona que lee en la cama.
Tsundoku: palabra japonesa que indica el acto de dejar un libro sin leer después de comprarlo, por lo general amontonado junto a otros libros no leídos.


Y también he encontrado la palabra más larga y absurda que he leído nunca:
Hipopotomonstrosesquipedaliofobia

¿Queréis saber qué significa? Pues leed el artículo, que os vais a quedar a cuadros.

06 abril 2015

Historia de un road trip

Buenos días. La entrada de hoy no tiene nada que ver con la literatura ni con la temática del blog, pero como es algo que me habéis pedido tanto, he decidido sentarme y ponerme a escribir. Mi intención es que no me salga una entrada muy larga, a pesar de lo tantísimo que tengo que contar, a ver qué tal va la cosa. Hoy os voy a hablar de ese viaje que hice hace un mes y del que regresé hace semana y media.

Uno de mis sueños siempre ha sido cruzar el charco e ir a Estados Unidos. Mi principal destino era Nueva York. No he ido allí, pero he hecho un viaje que, aunque en un principio no fuera el que más quería, se convirtió en mucho más idílico que el típico Nueva York que yo tanto deseaba. Una vez fijado el destino hubo un momento de duda: ¿este o lo intentamos con Nueva York? ¡No! Ya tenía muchas más ganas de hacer lo que tenía planeado: un road trip (algo que yo solo había leído en libros y que me moría por hacer alguna vez en mi vida) por California, Nevada, Arizona, Nuevo México y Texas. 

Me fui con una amiga y con mi hermana, un viaje de chicas, y llegamos a San  Francisco después de unas quince horas de vuelos. Todo el mundo nos había dicho que San Francisco era una pasada, una ciudad preciosa y con mucho encanto. A pesar de las dichosas cuestas que nos robaron el aliento, pasamos unos días muy buenos allí y nos emocionamos como crías delante del famosísimo puente. Vimos el parque, que era inmenso (y también búfalos), paseamos por las calles, visitamos Alcatraz y flipamos con la historia, vimos leones marinos en el embarcadero (el lugar que más me gustó de la ciudad) y comimos muchas guarrerías. Ni las fotos ni las palabras pueden describir la sensación de estar delante del Golden Gate, de enseñar la foto a tus amigos y de decir: ¡estoy en San Francisco! Era un lugar al que nunca pensé que iría.

Golden Gate, Alcatraz, vistas desde las Twin Peaks
De camino a nuestro segundo destino, cruzamos el puente y paramos un rato en un pueblo llamado Sausalito con unas vistas muy monas. De ahí, nos dirigimos a nuestro segundo destino, el que se convirtió en mi lugar favorito del viaje: Yosemite Park. Si alguien ha leído Amy y Roger entenderá por qué quería ir a ese lugar. Es un parque natural inmenso, un paraje lleno de montañas, árboles y agua. Es una maravilla, un lugar precioso que si no fuera porque está tan lejísimos recomendaría a todo el mundo visitar. Vale, en España hay parajes naturales, hay ríos y montañas, hay lugares que pueden resultar similares, pero ni por asomo es lo mismo. No vi osos, que por allí hay bastantes al parecer, nos llovió un poco, anduvimos un montón de horas y acabamos cansadísimas, pero fue increíble. Hicimos una ruta a unas cascadas muy chulas, después vimos las cataratas más altas de los EE.UU. (y quintas más altas del mundo): Yosemite Falls. Nos costó entender que el nombre se pronuncia "Yosémiti", dormimos poco y flipamos sintiéndonos como hormigas en mitad de tanta inmensidad. Maravilloso.

Río en Yosemite, Nevada Falls, Yosemite Falls
Nuestro siguiente destino era Los Ángeles, pero antes visitamos un parque de secuoyas llamado Mariposa Grove e hicimos una ruta costera. Fueron muchas horas de coche, el recorrido podría haber sido mejor si lo hubiéramos planeado con más tiempo, pero mereció la pena. En Mariposa Grove no pudimos estar mucho tiempo, pero vimos unos árboles inmensos. De ahí fuimos a Monterey y entramos en la 17 Miles Drive que nos condujo por la costa. Vimos nutrias, leones marinos, muchas ardillas y flipamos con el paisaje. Muy recomendable. Con Los Ángeles nos pasó lo contrario que con San Francisco, todo el mundo nos había dicho que no merecía la pena y a nosotras nos sorprendió. Nos llamó mucho la atención el ambiente de Hollywood, buscamos como buenas turistas las estrellas de nuestros famosos preferidos, fuimos al observatorio a fotografíar las letras (que estaban tela de lejos) y también visitamos un par de cosillas en el centro: una especie de Mexicotown, el auditorio Walt Disney y una librería que vi en una lista como una de las más bonitas y que efectivamente es la más bonita que he visto nunca. También fuimos a Beverly Hills y a Rodeo Drive, que no tienen mucho interés más allá del decir que has estado allí (no vimos a famosos) y visitamos Santa Mónica y Venice Beach, que fue lo que más me gustó. Ver el parque de atracciones en Santa Mónica fue genial y el anochecer en Venice Beach, muy bonito.

17 Miles Drive, Venice Beach, Santa Mónica
De Los Ángeles nos íbamos a Las Vegas y por el camino paramos en un pueblo fantasma llamado Calico que era curioso, pero que nos decepcionó un poco (porque de fantasma no tenía nada).Llegamos a Las Vegas de noche, la hora perfecta para quedarnos con la boca abierta con la iluminación. Las Vegas es un lugar curioso de ver, es como un parque de atracciones para adultos. Sorprende mucho porque es algo que al menos yo no he visto nunca. El Strip es una calle kilométrica con hoteles por todos lados y casinos. Los hoteles son la mayoría temáticos y son como miniciudades: está París, Nueva York, Venecia, etc. Lo que no me gustó tanto fue el ambiente: todo el mundo borracho, los casinos llenos de gente... Es interesante, me encantó visitarlo y ver la ciudad, ciudad y esa calle famosa con la pantalla gigante me dejó alucinada, pero no fue mi destino favorito, demasiado artificial.

Hotel Paris, Freemont St, hotel New York New York
El siguiente destino era uno con los que mayores expectativas tenía y que, aun así, me sorprendió: Grand Canyon (el Cañón del Colorado). Tomamos la ruta 66 y vimos lugares de película, ¡nos encantó la ruta 66!, y llegamos de noche. Qué impotencia estar en el Cañón del Colorado y no ver lo que hay a tu alrededor. Por la mañana nos levantamos a las 5 para ir a ver el amanecer y descubrimos poco a poco el lugar tan impresionante en el que estábamos. Daban ganas de llorar de ver esa inmensidad que jamás pensé que pisaría. No es tan rojo como lo pinta la mente humana (y las fotos de google) y puede resultar un poco todo igual, pero es una maravilla de la naturaleza. Junto a Yosemite fue lo que más me gustó. Hicimos una ruta a pie y otra en autobús, vimos alces y ciervos y nos emocionamos mucho.

Ruta 66, Grand Canyon, Grand Canyon
Del cañón nos íbamos un poco tristes, porque nos había encantado y porque el viaje iba llegando a su fin. Nos quedaban dieciocho horas de camino por delante hasta Austin, que era nuestro último destino, unos dos mil kilómetros, así que decidimos hacer una parada en la mitad del trayecto: Nuevo México. Hicimos noche en un motel muy peliculero de un pueblo llamado Alamogordo, cerca de un parque nacional que queríamos visitar: White Sands. Por la mañana temprano fuimos allí y una vez más nos sorprendimos: arenas blancas por doquier, todo increíble. De allí, volvimos a emprender la ruta, esta vez algo más larga y pesada, hasta llegar a Austin, Texas. Allí al menos teníamos un lugar apacible y de confianza donde quedarnos, así que nos relajamos y nos lo tomamos con más tranquilidad. Austin era el lugar del que menos sabíamos y nos sorprendió mucho. De las ciudades grandes, la que más me gustó. Fuimos a unas piscinas naturales preciosas, paseamos por el paseo del río, alucinamos con las vistas del skyline, cenamos con unas vistas impresionantes a un lago y contemplamos el mejor anochecer del viaje. También me gustó mucho el ambiente, el rollo de la gente: había muchos jóvenes y era un ambiente muy alternativo, estuvimos en un pub donde hacían duelos de piano y nos lo pasamos bomba. 

White Sands, Hamilton Pool (Austin), skyline de Austin
Fueron dieciocho días increíbles en los que vimos lugares que nunca pensé que visitaría. Me encantó todo, pero sin duda con lo que más aluciné fue con los parques nacionales. Lo único que no me gustó fue la comida, y eso que a mí me gustan las hamburguesas, pizzas y esas cosas, pero acabé bastante harta, al igual que con los dulces. Fui con la intención de probar muchas cosas y tuve la oportunidad de hacerlo: refrescos de muchos sabores, cerveza de raíz (después de leer Amy y Roger, tenía que hacerlo), sirope de arce, crema de cacahuete, las maxihamburguesas (una y no más), etc. Y no solo me ha fascinado el viaje y lo que hemos visto, sino también la experiencia y cómo lo hemos hecho: dieciocho días durmiendo fuera de casa y arrastrando una maleta de una ciudad a otra pueden hacerse pesados, pero es algo que yo tenía ganas de vivir y que me encantaría repetir. También puede ser agobiante conducir durante tantas horas seguidas, pero nuestras rutas fueron geniales y, aunque cada vez teníamos menos energía, seguíamos con la misma emoción. Hicimos más de cuatro mil kilómetros, que se dice pronto, y la vuelta fueron más de 17 horas de avión y otras tantas de autobús, ¿pero y lo que yo he vivido? Como me dijo una vez mi chico: eso me lo llevo en el bolsillo de la vida.

Lo sabía, era inevitable que me saliera una entrada tan larga, pero he visto tantos sitios y han sido tantas emociones que no he podido resumir más. Bravo por quien haya llegado hasta el final. No quiero despedirme sin antes dar las gracias a todas las personas que me recomendaron lugares que visitar y que me dieron consejos, y si alguien tiene interés en saber algo más, que me escriba al correo electrónico.

Termino con un par de curiosidades relacionadas con la literatura: la librería tan bonita que vi en Los Ángeles y Camp Curry, el alojamiento donde se hospedaron Amy y Roger en su viaje a Yosemite (frikismo al poder).